08-09-2019
 

El Equipo Charrúa aviva la ilusión rosarina



 



Así, tal como lo señala el título del presente comentario, y alimenta esa fogata encendida en nuestro azul pectoral desde el futbol que intenta desplegar y más desde el corazón, la entrega, el compromiso y el convencimiento.

El Tati Bustos Montoya tomó un plantel alicaído que no encontraba su rumbo ni su identidad, que solía enmarañarse en sí mismo. Puso orden, puso la heladera en la cocina, el botiquín en el baño, las sillas en el comedor y luego instó a sus dirigidos a tenerse fe en ellos, los convenció que pueden, que no son menos que nadie en la categoría, los convenció de una realidad que no llegaron a tener en vista técnicos anteriores, Central Córdoba es un GRANDE, pero un grande en serio que, sin menospreciar a nadie, le queda muy chica la C.

Con estos argumentos en mente y corazón llegó el Charrúa al estadio Libertad, de los mejores del torneo, frente a un equipo que tiene pretensiones de ascenso y es acompañado por muchos seguidores. Paréntesis en el comentario: ¡Qué lindos que son los partidos del ascenso cuando se juegan un sábado a la tarde! Deben entender las autoridades de AFA que el fútbol en estas categorías es un fútbol de barrio, de gente de trabajo que vive en inmediaciones de los estadios, que el sábado deja a la patrona limpiando la casa y se lleva los pibes a la cancha, de muchachos que se juntan en el bar de la esquina y de allí a pie al partido. Claro, si se soslayan estas cosas y por la televisión o vaya uno a saber por qué, se programan partidos para un miércoles a las tres de la tarde todo se pierde.

Volvamos al partido. Pita el árbitro y Córdoba se planta en ataque, por su parte Midland no puede dejarse llevar por delante frente a su entusiasta público y el partido se hace de un ida y vuelta muy interesante.

Son los minutos de Ferrari en la visita y Pérez en el local, por la habilidad y manejo de ambos pasaba el futbol y el resto ofrece su entrega.

Siempre dio la impresión de que los rosarinos estaban más cerca del gol, sus llegadas eran más punzantes y la mayoría de las veces no se concretaban en gol porque se fallaba en la terminación, en el último pase. Mientras los jugadores del funebrero chocaban contra una muy firme defensa que no mostraba fisuras.

El equipo local cuenta con una sola jugada de real peligro para el arco charrúa a los 18´, que es muy bien resuelta por Giroldi, quien salvo el error del sábado anterior sigue acrecentando su figura. Por su parte Córdoba pone en el haber cinco jugadas que pudieron abrir el marcador. A los 11´ Lazo por derecha cambia de frente con justeza para la entrada por izquierda de Sgotti quien centra para un Cereseto ingresando como una locomotora al área, cabezazo frontal que se va cerca del poste derecho de Mansilla, un muy buen arquero. A los 22´ Cereseto baja la pelota para Ferrari y corre con decisión al área, Ferrari entiende todo y se la levanta con precisión, hermoso frentazo del delantero y cuando gritábamos el gol Mansilla vuela y produce el atajadón de la tarde. A los 34´ disparo de media distancia de Lazo, cruzado al otro palo en dónde estaba parado el arquero que mira resignado pero la pelota se va muy cerca. A los 37´ gambeta en carrera hacia delante de Bracco, cuando está por ingresar al área es fauleado pero el árbitro no cobra, la pelota queda picando y Ferrari pifia el remate desde muy buena posición. A los 41´ centro de Trejo, manotea Mansilla ante la carga de Cereseto, queda corto, patea a la carrera Sgotti y rebota en un defensor cuando ya festejábamos, es justo decir que si hubo mano fue casual porque incluso el defensor se voltea.

El segundo tiempo arranca con una jugada que pudo ser el blooper de la jornada, al 1´ Midland quiere salir jugando, presiona el Charrúa, la pelota va para Mansilla, lo apura Bracco y el arquero en vez de reventarla intenta un enganche, el jugador rosarino no se la roba por un milímetro, les aseguro que por nada.

Pasado este momento jocoso el partido sigue con la tesitura del primer tiempo, hasta que el minuto 12´ se vuelve a repetir el viejo karma en nuestra contra, córner para Midland, centro, defensores clavados al piso, Cardellino que se eleva cabezazo y gol.

Por suerte parece ser que los jugadores de Central Córdoba se acostumbraron a remar en queso mascarpone (que fino ¿no?) y no se amilanan, he aquí el convencimiento que refiero, saben cuál es el camino que el técnico remarca y no se bajan ante la eventualidad de un gol.

Córdoba va y va arriesgando el contragolpe. Llega el momento de los cambios, entran Tedesco y Armoa por Bracco y Cereseto. Será una gran tarde del wing, que se impone por velocidad y fortaleza, por Tedesco vendrán las mejores jugadas de ataque, mientras Armoa va bien de enganche. A esta altura Córdoba es un pistón que golpea al área funebrera, llega el penal y el empate de Lazo a los 28´, ahora el Charrúa quiere más.

A los 31´ dos jugadores rosarinos no logran empujar al gol un centro rasante bajo los tres palos de un Mansilla ya vencido.

Faltan 10 minutos para el final, el empate de visitante no es mal negocio, pero el Tati envía un mensaje inequívoco desde el banco, sale un agotado Ferrari y en vez de ingresar un volante de marca que “baje la cortina” entra un nueve Facundo Herrera, un pibe que lleva miles de kms recorridos con el colectivo del plantel pero ningún técnico puso con continuidad y el pibe cumple, borbotón de rebotes en el área de Midland y Facu que con frialdad elige el mejor palo y pone el 2-1.

Antes del final es justo señalar que para traer este merecido triunfo a Rosario hizo falta que a los dos minutos de descuento apareciera la figura de San Matías y ahogara con gran atajada el grito de gol de la parcialidad local.

Cuando se dan las cosas, fruto del trabajo que se hace, poco queda por criticar, especialmente al técnico charrúa, pero yo me siento comprometido a sumar mi granito de arena desde la crítica constructiva, porque si lo hago el día que Central Córdoba deba afrontar una derrota será justicia si alguien dice “Ahora venís a hablar”. Así que voy a ser redundante con el tema Cereseto, nuevamente tuvo que salir en los últimos 30´ y perdiendo 1-0, es decir cuando más se lo necesitaba. Lo mejor de éste jugador se vio, y así se convirtió en el goleador del equipo, entrando en el segundo tiempo.

Quienes tengan la tozudez de seguir está página, recordarán que el año anterior bogué por lo mismo con el jugador Tedesco, que puede brindar 30´ de vértigo por partido y lo mejor es que lo haga como en el presente. Insisto en que en un torneo con partidos tan cerrados el 90% de los mismos se resuelven en los últimos 30´ y en esos me gustaría verlo entrar a Cereseto y no salir.

Me despido, como siempre, disculpándome si mi crítica molesta a algún alma sensible.

-Pablo Adrián -El Agrio-

 

 

 




Autor: Redaccion de TodosUnoTV
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